SE APRENDE A NO FALLAR, FALLANDO

Esta es la historia de un hombre anciano, que trabajaba en una fábrica y estaba a pocos meses de jubilarse. Sus jefes contrataron a una persona joven para que ocupe su lugar cuando éste se jubile. Y comenzó a trabajar, junto al anciano en todo ese tiempo, para que aprenda el mecanismo, la disciplina y la dinámica del trabajo. 

Un buen día el joven le pregunta al anciano: Sé que ha pasado muchos años de su vida en este empleo, y me dijeron que usted es el mejor, que nunca falla. Enséñeme por favor ¿Qué puedo hacer para no fallar? El anciano, lo mira, y le dice: “Fallar”.

Esa es una respuesta sabia, porque realmente, la manera de lograr no fallar y de no fracasar en la vida es fallando y fracasando.

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces antes de lograr que su automóvil y su nombre fueran conocidos mundialmente.

Winston Churchill, no llegó a ser primer Ministro de Inglaterra hasta los sesenta y siete años de edad. Su mayor contribución a su país y al mundo, las hizo cuando era ya un anciano y después de muchísimos desaciertos políticos.

Amigo, por lo general, las personas triunfadoras fracasan más que las derrotadas, porque, por lo común, los fracasados abandonan la partida, al cabo de sólo dos o tres intentos fallidos.

Los triunfadores pueden fracasar diez, cincuenta o mil veces antes de obtener el éxito, pero nunca se detienen debido a los fracasos.

Tu puedes haber tenido fracasos en la vida, pero no eres un fracaso. ¡No temas fallar, porque se aprende a no fallar, fallando!

Si has emprendido algo, y no tuviste éxito, ¡trata de nuevo! Si, ¡Trata de nuevo, de nuevo, de nuevo y de nuevo! por que ¡Hoy es tu mejor día y mañana será mucho mejor!